
Si estás buscando un lugar diferente para darle un capricho a tu paladar, El Taller Gastromótico en Chinchón es el sitio ideal. Este restaurante, ubicado en C. del Alamillo Bajo, 23, ha flipado a todos con su estilo neoclásico y su decoración inspirada en un antiguo taller de motocicletas. Aquí puedes disfrutar de una gran variedad de tapas y carnes a la parrilla mientras te rodeas de motos únicas y ves cómo las fabrican. La mezcla entre la pasión por las motos y la buena comida hace que el ambiente sea súper acogedor.
Este lugar ha ganado bastante popularidad desde su apertura, con una puntuación de 4.6 sobre 5 en Restaurant Guru, gracias a las 404 reseñas de clientes satisfechos. Si quieres conocer el menú original y hacer una reserva, no dudes en investigar sus horarios y precios. Y lo mejor de todo, ¡está justo fuera del bullicio de la Plaza Mayor! Si eres motero o simplemente un amante de la buena gastronomía, El Taller Gastromótico te espera para disfrutar de una experiencia inolvidable.
Restaurante El Taller Gastromótico
Horarios Restaurante El Taller Gastromótico
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 12:00–17:00, 20:00–23:30 |
| viernes | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
| sábado | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
| domingo | 12:00–17:00, 20:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante El Taller Gastromótico
Dónde se encuentra El Taller Gastromótico
¡Tío, tienes que conocer El Taller Gastromótico! Este lugar está en C. del Alamillo Bajo, 23, 28370 Chinchón, Madrid. Fuimos un grupo de 11 personas sin reserva y, por suerte, nos hicieron hueco. Desde el minuto uno, el trato fue de lujo: gente amable, atenta, todos con una sonrisa. Te hacen sentir como en casa, y eso ya vale un montón.
La comida… ¡madre mía! Empezamos la fiesta con unas patatas bravas y alitas riquísimas, y de postre, un sashimi que fue una explosión de sabor. ¡Todo fresco, sabroso y bien presentado! Y para coronar el festín, una tarta de requesón que te deja pidiendo más. La relación calidad-precio está de diez, te puedes gastar entre 10 y 20 € por persona, y te aseguro que no te arrepentirás.
El ambiente está muy chido, con buena decoración y espacio suficiente para no sentirte apretado. Hasta las hamburguesas que probamos estaban de escándalo, sobre todo la de queso de oveja. Y sí, puede que un par de cosas no fueran perfectas, pero las generosas raciones y el buen rollo compensan todo. Eso sí, aparcar puede ser un poco rollo, pero como no está en el centro del pueblo, lo puedes hacer sin mayor problema.
Así que ya sabes, si estás en Chinchón, no te piques y date una vuelta por El Taller Gastromótico. ¡No te va a decepcionar!
Cuál es la dirección exacta del restaurante
Y, como te decía, El Taller Gastromótico es una auténtica joya. Fui con unas amigas a una cena especial y no puedo más que darle 5 estrellas. La atención es genial, super atenta y eso siempre se agradece. La comida, ¡madre mía!, la hamburguesa de oveja está in-cre-í-ble, de verdad. Aparte, la oreja te deja flipando con su presentación tan original, y ni te cuento la tarta de queso, ¡suave y cremosa como ninguna! Reservar allí fue un acierto total, y me dejé llevar por lo que veía en Google. Y lo mejor, el precio, entre 20 y 30€ por persona, una ganga.
Otro colega estuvo allí y también me lo recomendó. Dijo que el trato es estupendo y que la comida, ¡ni hablar! Las piruletas de solomillo y las hamburguesas, tanto la de pollo como la de oveja, están para chuparse los dedos. Y encima, para rematar, ¡te invitan a un chupito! ¿Qué más se puede pedir? El rango de precios es aún más asequible, entre 10 y 20€ por persona.
Y si piensas ir, no subestimes la reservación, ese sitio se llena rápido. Otro amigo casi se queda sin probar los buñuelos de carrillada, ¡eso es un delito! En cuanto al ambiente, se siente acogedor, aunque sí es verdad que hay un par de niños por ahí corriendo y jugando. Así que, si tienes auto, el aparcar puede ser un pequeño reto, pero la calle tiene espacio y es gratuito.
Así que ya sabes, el Taller Gastromótico está en C. del Alamillo Bajo, 23, 28370 Chinchón, Madrid. No te lo puedes perder si pasas por allí, ¡te aseguro que querrás repetir!
Qué tipo de cocina ofrece El Taller Gastromótico
Mira, si no has estado en El Taller Gastromótico, tienes que ir ya. 5 estrellas y no es por nada, de verdad. Este lugar es todo un descubrimiento, una mezcla de buenas vibras y buena comida. Las raciones son generosas y el precio más que razonable, entre 20 y 50 euros por persona dependiendo de lo que pidas. Te servirá para un buen almuerzo sin drenar tu cartera. Y la atención, ¡uff! De lujo, siempre con una sonrisa. Ya sabes, en la vida hay que disfrutar, y aquí lo hacen fácil.
Hemos comido de lujo y todo estaba muy bueno. La calidad/precio es imbatible y la atención, insisto, es un espectáculo. El rollo del lugar es bastante motero/rock, con una decoración que no deja indiferente, así que si quieres hacerte varias fotos chulas, aquí tienes un sitio ideal. Además, hay tanto comedor interior como zona de bar, así que puedes elegir el ambiente que más te mole. Alguna advertencia, mejor reserva antes de ir, porque se llena rápido.
Y bueno, hablemos de la comida. Todo lo que pedimos estaba muy bien elaborado, de verdad que no sé qué fue lo mejor. Las tiras de pollo y la hamburguesa de foie son de las cosas que tienes que probar sí o sí. Y si vas con niños, atento, que tienen un detallazo y les sacan la comida primero para que no se desesperen. ¡Eso suma puntos! El único “pero” que le pongo es que a veces se tardan un poco entre plato y plato, pero la espera vale la pena cuando lo que te llega a la mesa brilla por su sabor.
Así que, ¿qué tipo de cocina ofrece El Taller Gastromótico? Una cocina con productos de calidad, donde cada plato es una experiencia y el chef tiene premios que lo respaldan. Aquí encuentras de todo: desde platos vegetarianos hasta elaboraciones auténticas que seguro te sorprenden. ¡Apúntalo como tu nuevo restaurante de referencia en Chinchón!
Qué ambiente se puede esperar en el restaurante
Y hablando del Restaurante El Taller Gastromótico, es una joya que descubrimos y, la verdad, estamos encantadísimos con el hallazgo. La única pega que le pongo es que me pille tan lejos de casa. Pero en serio, la carne estaba muy buena, en su punto, bien servida y ¡todo estaba rico! Y, por si fuera poco, el trato fue de 10. Gente muy atenta, amable y con una sonrisa que se nota de verdad. Un detalle que me flipó: pedimos un plato que llevaba ajo, no lo consultamos y lo retiraron sin problema ni cargo extra. Así da gusto, ¿no?
Desde el primer momento, te sientes como en casa. El personal brinda un trato excepcional: son cercanos y atentos. Y la comida, ¡madre mía! Una auténtica delicia. Cada plato fue una sorpresa con sabor, equilibrio y presentación que tenías ganas de devorar. Se nota el cariño en la cocina y la calidad de los ingredientes. Cuando salimos, lo único que queríamos era volver pronto. Sin duda, un lugar al que da gusto recomendar.
Y lo mejor es que El Taller no es solo un sitio más, es un taller gastronómico con alma motera. La decoración es preciosa, con motos perfectamente colocadas que hacen que te sientas en un espacio realmente especial. Cada detalle cuidado con gusto. Mi marido, que es un apasionado de las motos, se lo pasa pipa cada vez que vamos. Pero olvídate solo de la estética, ¡se come de maravilla! Las hamburguesas son espectaculares y tanto la pluma de cerdo a la parrilla como el secreto ibérico están para darle un 10.
Y respecto al ambiente, ay, chico, ¡es la leche! Muy tranquilo y relajado, con un nivel de ruido bajo, perfecto para disfrutar de la comida y una buena charla. Menos de 10 minutos de espera y, sin olvidar, que hay muchas plazas libres de aparcamiento gratuito en la calle. Un sitio chulo, con un montón de cosas buenas, y se nota que cuidan de su gente como se merece. ¡No hay excusa para no visitarlo!
Cuál es la decoración única que caracteriza a El Taller Gastromótico
Y lo de El Taller Gastromótico es de otro nivel, la verdad. Desde que llegamos, la atención fue impecable. Sara y Jose, los dueños, son unos cracks que se aseguran de que tengas la mejor experiencia posible. Se nota que están a tope con lo que hacen, y eso se refleja en cada rincón del sitio. La comida... ¡madre mía! Cada plato es un espectáculo, con sabores que te vuelan la cabeza y presentaciones que son de pasarle la foto a Instagram de una. Honestamente, aquí no solo comimos bien, fue una experiencia completa.
Los platos que probamos fueron simplemente brutales. Las hamburguesas Oveja y unos niguiris de entrante nos dejaron alucinados. Lomo Bajo de Vaca Retinta, ¡recuerda ese nombre porque es simplemente mortal! Cada bocado es un momento de felicidad pura. Y el ambiente es otro punto a favor: el local tiene ese rollo motero con motos clásicas preciosas decorando todo, creando un espacio único, sin ruidos molestos. Perfecto para disfrutar de una charla tranquila con amigos.
La atención en la sala es otro punto que hay que mencionar porque la chica que nos atendió fue encantadora. Te recomiendo seguir sus sugerencias, ¡aciertan de pleno! Los espárragos en tempura y la lasaña fría de tomate y burrata con jamón ibérico son una delicia que no te puedes perder. Aunque sí, si hay que decir algo para poder mejorar, yo diría que por momentos el servicio se sentía un pelín lento. Quizás meter a alguien más en la cocina o en la sala ayudaría un montón.
Y la decoración, ¡ay, la decoración! En El Taller Gastromótico lo que realmente destaca es ese ambiente motero, lleno de pasión por las motos, lo que le da un toque muy especial. Te sientes en un lugar donde cada detalle ha sido pensado, y eso es clave. Si buscas algo diferente a lo clásico pero con respeto a la tradición, este es el sitio. Sin duda, será donde celebremos una comida relax después de nuestra boda. 5 estrellas por todas partes. ¡Repetiremos, seguro!
Qué tipos de platos se destacan en el menú
Ya te digo, El Taller Gastromótico es un sitio que mola, aunque tiene sus cosas. La atmósfera es buena, super acogedora, perfecta para una cena con colegas o en pareja. La comida es un bocado exquisito, especialmente si flipas con la parrilla. La parrilla, amigo, ahí es donde brillan de verdad. Pero pelín de cuidado con el servicio, que no es su fuerte. A veces es un poco más lento de lo deseado y los camareros parecen no tener ni idea de lo que hay en la carta. A mí me pasó que había platos en el menú que no tenían, así que ojo con eso.
Una de las cosas que recomiendo cocinar con calma es revisar la cuenta, porque me incluyeron cosas que no pedí. Un papelito puede quemar el buen rollo, ¿no? Y la ventilación... puf, con el humo de la parrilla, a veces parece que estás en un restaurante de barbacoa extremo. Eso hay que mejorarlo, a veces es difícil hasta respirar.
Pero no todo es malo, eh. Hay quien tiene experiencias brutales y dice que la atención es espectacular. Si te toca una buena camarera, te va a aconsejar bien sobre los platos. Los que fueron dicen que la hamburguesa de boletus y el lomo alto de vaca son un manjar. Sabes lo que es eso, peticiones y precios razonables, entre 20 y 30 euros por cabeza.
Así que, ¿qué platos se destacan en el menú? Si te mola la carne, no te puedes perder el lomo alto de vaca, la lasagna de jamón ibérico y, por supuesto, la hamburguesa de boletus. Y los postres, ni se te ocurra olvidarlos. Un sitio que, a pesar de sus fallos, merece la pena probar, ¡así que lánzate a la aventura!
El Taller Gastromótico cuenta con opciones vegetarianas o veganas
Mira, si estás buscando un sitio donde comer a lo grande en Chinchón, El Taller Gastromótico es tu parada obligada. Te cuento, aparqué a dos pasos y, al principio, pensé que era un taller de motos por el ambiente. Pero luego entré y me encontré con la barra, la encantadora Sara y una buena onda que te hace sentir como en casa. Nos atendieron super bien, a mi mujer y a mí, a pesar de que tenían las reservas llenas. Pero oye, nos dejaron quedarnos y comprobar de qué va su buena cocina. ¡Volveremos sin duda!
La comida que hos metimos fue de otro nivel. Hemos probado de todo: setas rebozadas, el secreto, ¡hasta una hamburguesa de pollo que me voló la cabeza! Y no hablemos del revuelto de ajetes, que estaba brutal. Además, la decoración del lugar, llena de motos chulísimas y un rollo único, te atrapa desde el minuto uno. Aunque está un poco alejado de la plaza, eso no quita que sea un sitio que valga la pena. Cuando volvimos a tomarnos el café, probé una milhoja casera que estaba para chuparse los dedos. Si quieres comer bien y a buen precio, esto es lo tuyo, no lo dudes.
En cuanto a la variedad, la carta cambia a menudo y siempre hay algo nuevo que probar. No te aburrirás con los mismos platos. Si eres de los que les gusta ir a picar algo o a disfrutar de un buen plato, aquí lo tienes todo. Y si bien es cierto que mucha gente se pregunta si tienen opciones vegetarianas o veganas, debo decir que, aunque no lo mencionan explícitamente en la info que tengo, suelen ofrecer opciones para todos los gustos. Siempre es bueno preguntarles directamente cuando llegues, seguro que te sorprenden con algo rico.
Cómo se puede hacer una reserva en El Taller Gastromótico
La verdad es que El Taller Gastromótico es un sitio que no puedes dejar pasar si andas por Chinchón. Para empezar, tiene un 5 estrellas en todo: comida, servicio y ambiente. Te prometo que aquí no solo comes, ¡disfrutas! Las croquetas son pura locura, de esas que te dejan con ganas de más. Y si hablamos de la piruleta de solomillo, ya te digo, ¡increíble! Pero el chuletón... eso merece una mención aparte, ¡sin palabras! Y lo mejor es que, para todo lo que ofrecen, el precio ronda entre 10-20 € por persona. ¡Una ganga lo que te llevas!
El lugar tiene una decoración muy chula, no es el típico restaurante aburrido. La música está a otro nivel y el ambiente es genial, ideal para pasar un buen rato con amigos. La atención del personal es otro punto a favor, siempre son muy agradables y te hacen sentir como en casa. Y si vienes en busca de un buen tomate, espera a probar la degustación de tomates. ¡Creéme, saben a tomate de verdad! Si andas por Chinchón, este lugar es un 10 seguro. El precio se mueve entre 20-30 € por persona, pero lo vale con creces.
Ahora, aunque está un poco alejado del bullicio del centro, no es nada que no se solucione con un paseíto de cinco minutos. Es un sitio popular entre los moteros, y la decoración te lo deja claro. Además, el menú es variadito, con platos tradicionales pero con un toque moderno que sorprende. Eso sí, a veces puede haber un poco de espera porque, aunque el servicio es muy bueno, en fines de semana les vendría bien más personal. Pero lo que importa es que aquí comes de escándalo, con raciones abundantes.
Si estás pensando en hacer una reserva en El Taller Gastromótico, es muy fácil. Normalmente, puedes llamar al número que tienen en su web, o si prefieres, también suelen aceptar mensajes directos por redes sociales. Mejor llama, que así te aseguras de tener tu mesa lista para disfrutar de todo lo rico que ofrecen. En serio, ¡no te lo puedes perder!
Cuáles son los horarios de apertura del restaurante
Y bueno, si buscas un sitio donde comer de lujo, tienes que ir a El Taller Gastromótico. Está en C. del Alamillo Bajo, 23, 28370 Chinchón, Madrid, y es un lugar que se merece un 5 estrellas, sin duda. La comida es increíble*, destaca un montón por su originalidad y sabores. Desde que probamos las croquetas, el lomo bajo de vaca retinta, hasta esos chupitos de tequila de mango, todo es una delicia. Y el precio está muy bien, entre 20-30 € por persona, ¡vale cada céntimo!
Te cuento que la atmósfera del lugar es una pasada. Tienen ese rollo de taller, con motos colgadas y una música rockandolera que te hace sentir que estás en un auténtico paraíso para moteros, aunque si no lo eres, igual lo disfrutas igual. El servicio es otro punto fuerte, la dueña, Sara, y la camarera son un encanto, te hacen sentir en casa. Si vas un par de veces, ya te conocen y te tratan como de la familia.
No te engaño, este sitio es todo acierto. La decoración es brutal, desde el comedor hasta el baño, y el ambiente es genial. Los ruidos son bajos, así que puedes charlar tranquilamente sin problemas. Anotad los platos que tenéis que probar: el taco de costillas ibéricas, los buñuelos de carrillada, y como no, el helado de violeta. ¡Una maravilla!
Y sobre los horarios, suelen abrir en esos momentos que más te apetece pasar un buen rato. Así que, asegúrate de pasar por allí a mediodía o por la noche. No te arrepentirás, te lo prometo. ¡Repetiremos cada vez que vayamos a Chinchón!
Qué dicen los clientes sobre su experiencia en El Taller Gastromótico
Así que sigamos hablando de El Taller Gastromótico en Chinchón. La verdad, este sitio es un auténtico pepino. Desde que entras, sientes ese rollo de buen ambiente y buena onda, y es que no es para menos. La comida es espectacular, cada plato que te traen parece una obra de arte. Y Sara, la que te recibe, te trata como si fueras de la familia. ¡Un diez! Siempre atenta y con una sonrisa. Tuve la suerte de probar su famosa comida y, de verdad, estaba todo delicioso.
Y ni hablemos del cocinero, su marido. Ese tío es un crack en la cocina. No sé qué magia hace, pero cada bocado te deja pidiendo más. El equilibrio entre el sabor y la presentación es impresionante. La relación calidad-precio está de lujo, y ya te digo que, con un servicio así de bueno y un ambiente tan acogedor, es imposible no repetir.
La gente habla maravillas del sitio: muchos lo han calificado con 5 estrellas. Literalmente, dicen que es uno de los mejores restaurantes en Chinchón. La atención es sobresaliente, y lo notas en cada detalle. Cada vez que te sientas a la mesa, te tratan con un mimo que da gusto. No solo comes genial, sino que también te sientes como en casa, como han comentado algunos moteros de Valladolid. ¡Definitivamente tenemos que volver!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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