La Petite Brasserie

La Petite Brasserie
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Carta

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Si andas por Rascafría y buscas un buen plan para comer, no te puedes perder La Petite Brasserie. Este restaurante está en C. de Ibáñez Marín, 11 y es una mezcla perfecta de cocina francesa y española. Perfecto para ir tras una caminata por la Iglesia de San Andrés Apóstol, la comida casera aquí te va a conquistar. Además, tienes la opción de llevarla o disfrutarla en su acogedora terraza. ¡Dale un vistazo a las opiniones, que tienen una puntuación de 9.21!

La verdad es que comer bien no es demasiado caro aquí, así que no te preocupes por el bolsillo. Podés pagar con efectivo o tarjeta y el menú incluye desde desayunos hasta meriendas. Y si te animas a salir a la montaña, tienen un menú para llevar con bolsa de tela incluida. Así que ya sabes, si quieres un buen plato y una buena cerveza fría, La Petite Brasserie es tu sitio. ¡No te lo pienses más!

La Petite Brasserie

Restaurante
Valoración media: 4,7
Opiniones: 3.015 Reseñas
Dirección: C. de Ibáñez Marín, 11, 28740 Rascafría, Madrid
Teléfono: 915 06 48 47

Página web

Carta

Horarios La Petite Brasserie

DíaHora
lunes9:30–16:30
martesCerrado
miércolesCerrado
jueves9:30–16:30
viernes9:30–16:30
sábado9:30–20:30
domingo9:30–18:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Petite Brasserie

Dónde se encuentra La Petite Brasserie

¡Tío, tienes que ir a La Petite Brasserie! Este sitio en C. de Ibáñez Marín, 11, Rascafría, es una joya escondida. Yo estuve hace un mes y me flipó. Desde que llegas, el trato es de 10. Te hacen sentir como en casa, el personal está super pendiente de ti y, ¿lo mejor? Tienen nebulizadores de agua que te refrescan en esos días de calor. Además, está casi en la entrada del pueblo y hay un parking gratuito cerca. Perfecto para dejar el coche y disfrutar. He ido ya tres veces y, os juro, las tres veces la atención ha sido espectacular. Precios super asequibles, entre 1 y 10 € por persona. ¡Un lujo!

Este local tiene un ambiente acogedor que resulta ideal para cualquier plan. La decoración es una mezcla de lo moderno con toques rústicos, y hasta hay detalles curiosos en los baños que te sacan una sonrisa. ¡Y qué música, colega! Se nota que aquí hay cariño en cada rincón. La atención es super cercana, los camareros están ahí para lo que necesites y son muy amables. En una de mis visitas, la cocina estaba a tope, pero no sé cómo lo hacen, porque la encargada de cocina saca los platos a la velocidad de un rayo. ¡Es como si tuviesen a un ejército de minions ayudando en la barra!

La comida, ¡oh Dios! La famosa Tartiflette es un must: patatas con nata, bacon y queso que te dejan en las nubes. Y ni hablar de sus tartas, la tarta de queso y la de zanahoria son imperdibles. El precio por persona se mueve entre 10-20 €, y vale cada céntimo. Si buscas un sitio para una cena romántica, este es el lugar. Las luces son tenues, el ambiente es íntimo, y el personal es tan amable que da gusto. A veces, eso sí, la cocina cierra temprano, así que planifica bien.

Así que ya sabes, si estás en Rascafría y te preguntan: "¿Dónde se encuentra La Petite Brasserie?" Diles que está en C. de Ibáñez Marín, 11. No te lo pienses, ¡tienes que probarlo!

Qué tipo de cocina ofrece este restaurante

¡Ya te digo que La Petite Brasserie es un lugar que no te puedes perder en Rascafría! La primera vez que pones un pie ahí, te sientes como en casa, con una decoración preciosa que te hace olvidar el estrés. Todo es tan acogedor, con música relajante que acompaña cada bocado. En cuanto a la comida, vaya nivel. Los platos son súper bien ajustados en calidad-precio, y ni hablar de los postres: todo casero y digno de un auténtico festín. Con un precio por persona que oscila entre 10 y 20 €, es difícil que encuentres algo mejor.

El ambiente es otra historia. Imagina disfrutar de tu comida en una terraza con vistas espectaculares a la sierra. Perfecto para ir con amigos, con un grupo de 3-4 personas, donde el ruido es tan bajo que hasta puedes charlar sin problemas. Y esos camareros, ¡madre mía! Son un encanto, siempre dispuestos a ayudarte y a ofrecerte ese trato cercano que mejora la experiencia mil veces. 5 estrellas para el servicio, sin duda.

El otro día fuimos a desayunar y, otra vez, nos sorprendieron. Desde el primer momento, la atención fue de 10, dándonos un desayuno delicioso, todo bien presentado y con esa calidad que caracteriza al lugar. Y si vas en invierno, puedes disfrutar de la terraza, aunque a veces se llena. Pero lo mejor es que tienen aparcamientos gratuitos cerca, así que puedes dejar el coche sin problemas.

¿Y la cocina que ofrecen? Principalmente, se especializan en platos como la tartiflette y otras delicias que mezclan lo reconfortante con lo gourmet. Te vas a encontrar con unas salsas caseras que te vuelven loco, ideal para compartir. ¡A probarlo se ha dicho!

Cuál es la dirección exacta de La Petite Brasserie

La Petite Brasserie es un sitio espectacular. Si estás en Rascafría, no hay forma de que te vayas sin pasar por aquí. La primera vez que fui, me quedé sorprendido por la hospitalidad de los camareros. Son de esos que te hacen sentir como en casa desde el primer momento, y eso se agradece un montón. Y ni hablemos de la comida: un brunch que no se olvida fácilmente. Todo estaba tan rico que quería llevarme la cocina a casa. Precio por persona entre 30-40 €, pero de verdad que vale cada euro. Ambiente de 5 estrellas y la decoración, ¡una pasada!

En otra visita, decidimos hacer una parada antes de ir a las pozas. ¡Qué acierto! El camarero, un crack, siempre listo para ayudarte, y la cerveza fría (estrella Galicia) fue la guinda. Con el calor que hacía, fue una verdadera delicia. Total, que si vas con hambre, no dudes en sentarte aquí. Comida: 5, servicio: 5, ¡y el ambiente no puede ser mejor!

Eso sí, no todo es perfecto. Una vez fui con la familia y la cosa fue un poco desastre. Dos camareros, uno encantador y otro que parecía más seco que una tarta de veranos. La comida descompasada, mis platos llegaron tardísimo y la calidad no fue la mejor. La tortilla que pedí estaba para llorar y no hay manera de que una niña se coma algo si es horrible. Comida: 2, servicio: 2, y el ambiente, aunque era agradable, no salvaba la situación.

En general, La Petite Brasserie es un lugar que debes visitar, pero asegúrate de que te den lo que pides. Si vuelvo, sería para darle otra oportunidad a la carta. La dirección exacta es C. de Ibáñez Marín, 11, 28740 Rascafría, Madrid. Así que ya sabes, ¡no te lo pierdas!

Es recomendable ir a La Petite Brasserie después de visitar la Iglesia de San Andrés Apóstol

Y claro, no puedo dejar de hablarte de La Petite Brasserie. Si paras por C. de Ibáñez Marín, 11 en Rascafría, te va a encantar. Nosotros paramos a desayunar antes de lanzarnos a la ruta de la cascada de El Purgatorio y fue, sin duda, una de las mejores decisiones del día. Desde que entras, el ambiente acogedor te abraza. El personal es de lo más atento, te hacen sentir como en casa. Ya ni te cuento de la repostería… ¡De locos! ¡Te dejará rendido!

Y si estás por la zona y te pica el hambre en la noche, también es un buen plan. La terraza está muy chula, con velitas y música de bosanova que crea una atmósfera muy tranquila. Aunque la variedad de platos no es enorme, lo que tienen está riquísimo. Además, las porciones son generosas y los precios son bastante amigables, rondando entre 20 y 30 euros por persona. Un sitio que te deja con ganas de repetir, seguro.

En otra ocasión, volvimos a desayunar —este lugar es adictivo— y nos sentamos en la terraza bajo el sol. Lo que probamos... ¡wow! Unos croissants que son un placer, chocolates calientes y unos fartons que son memorables. De verdad que la relación calidad/precio es perfecta, con desayunos que rondan entre 1 y 10 euros. Nos quedamos con ganas de probar toda la comida.

Y no puedo dejar de mencionar el Tartiflette. Si eres fan de las tartas caseras, este es tu sitio. La comida, el servicio, y el ambiente son de 5 estrellas en todo, y aunque el ruido es bajo, puedes charlar fácilmente. Además, hay muchas plazas de aparcamiento y el acceso es bueno para todo el mundo, así que es un sitio ideal para ir en grupo.

Finalmente, te pregunto, ¿es recomendable ir a La Petite Brasserie después de visitar la Iglesia de San Andrés Apóstol? ¡Totalmente! Puedes darte un paseo por la iglesia y luego relajarte en este sitio con buena comida y un ambiente que lo vale. No te lo pienses y ve directamente a disfrutar de lo que ofrecen después de tu visita.

Qué opciones de comida están disponibles en el menú de La Petite Brasserie

Así que, oye, La Petite Brasserie es un sitio bien raro. Entré y me quedé flipando con el local, está muy bonito y pintoresco, ideal para sacar unas fotos. Pero ya cuando vi el menú, la cosa cambió. Solo tienen tortilla de supermercado (y bastante mala, por cierto), gazpacho que ni probé, y latas de berberechos, mejillones o calamares. ¡A 6 euros cada una! Nunca había visto algo así en un bar. Te juro que me quedé estupefacto, y no fui el único, porque cuando vino una familia también se quedaron con cara de "¿y esto qué es?".

Nosotros entramos porque no conocíamos la zona, pero si sigues la carretera un par de cientos de metros, te encuentras el centro del pueblo con un montón de bares y mesones. No sé, la experiencia no fue la mejor y no creo que vaya a volver. Lo más curioso fue al pagar: me dieron una tarjeta con un código QR para dejar reseña. No entendí nada, pero bueno, ahí quedó.

A pesar de eso, he escuchado de otros que tienen una experiencia totalmente contraria. Muchos dicen que el servicio es excelente y que la comida es buena. Yo escuché que a algunos les encantaron los nachos y la ensalada, y que la atención del personal es de lo mejor, especialmente con Jorge y David ahí. Dicen que el ambiente es increíble, así que te lo puedes tomar como una opción para ir a cenar o a hacer brunch.

Entonces, si te preguntas ¿qué opciones de comida están disponibles en el menú de La Petite Brasserie?, pues ya tienes una idea. Hay tortilla (de la mala), gazpacho, y unas latas que la verdad no son muy atractivas. ¡Pero no te despistes! También hay quienes han tenido platos más elaborados y un ambiente chido, así que la cosa puede cambiar al ser atendido por el personal amable. Al final, el lugar tiene su encanto, pero la comida… bueno, ese es otro tema.

Puedo llevar la comida para llevar de La Petite Brasserie

Te cuento, si estás buscando un lugar para comer rico y pasarla bien, La Petite Brasserie es tu sitio. No sólo es bonito, sino que los que trabajan ahí son majos a rabiar. Comimos de lujo, y las porciones son abundantes. Además, el ambiente es genial, ¡muy acogedor! La comida se lleva un 4, el servicio un 5 y el ambiente un increíble 5. Vamos, que es de esos lugares que dejan huella.

Y hablemos de los meseros. ¿Puede haber algo mejor? Son super amables y el servicio es rápido. Y la comida, si te soy sincero, ¡está de 10! Aparte, el ambiente es tranquilo, ideal para relajarse. Aquí, la comida se lleva un 5 en todo, y te aseguro que te sentirás como en casa.

Si te apetece un café, no dudes en lanzarte a por su tortilla casera, está riquísima. Y hasta el baño tiene su encanto, ¡no es broma! El precio es más que accesible, así que puedes disfrutar de todo sin romper la hucha.

La decoración del lugar te va a flipar, especialmente en la terraza. Imagínate eso en invierno con todo decorado de navidad —es como una casita de montaña, preciosa de verdad. Lo mejor es que son muy atentos, incluso con nuestras mascotas. La próxima vez tengo que quedar para merendar y asegurarme de disfrutar ese ambiente.

Ya sea que vayas a tomar una copa después de una caminata o te animes a probar las costillas de cerdo a la barbacoa, que son pura delicia, este es tu lugar. Y no te olvides de la tartiflette, ¡auténtico placer francés!

Por cierto, si te preguntas si puedes llevar comida para llevar, el lugar no especifica algo sobre eso, pero ¡no dudes en preguntarles! La atención es tan buena que seguro no te dejarán con las ganas. ¡Ya estoy deseando volver!

El restaurante tiene un área al aire libre para comer

Y bueno, después de un día de aventuras en Rascafría, hay que hablar de La Petite Brasserie. El sitio está super bonito y limpio, y ya de entrada, el ambiente te atrapa al instante. El personal es de lo más amable, te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Nos atendió un grupo de cracks, y el gordito y su compi son un tándem excelente. Cuando llegues, no dudes en probar las tiras de pollo empanado con salsa de mostaza y miel. ¡Madre mía, son un vicio! Todo aquí ha estado espectacular.

Si te decides a ir para un brunch, la relación calidad-precio es un chollo, entre 10 y 20 € por persona. Un precio más que razonable para lo que ofrecen. También me sorprendió lo bien que calientan la comida de los niños, le pedimos un cuenco para el puré, y no tuvieron inconveniente, todo un detalle. Además, hay un montón de plazas de aparcamiento gratuitas alrededor, así que no tendrás que comerte la cabeza buscando dónde dejar el coche.

Y otra cosa que no puedes dejar pasar es su Tartiflette. Todo el mundo habla de su especialidad, y no es para menos. Pasamos de un café antes de caminar al Paular a disfrutar de un buen plato allí, ¡y fue una experiencia genial! Hay que verlo para creerlo. ¡Y sí, el lugar tiene un ambiente muy dinámico, con decoración que incluye guiños a Harry Potter que te van a encantar! ¿Y el área al aire libre? ¡Sí, hay espacio para comer fuera! Así que ya sabes, la próxima vez que andes por Rascafría, no dudes en hacer una parada en este sitio. ¡Hasta la próxima!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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