
¡Hey, gente! Si andas por Cava Baja en Madrid y te mueres de hambre, La Antoñita es el lugar que necesitas. Este restaurante, en el corazón de La Latina, trae la cocina española de toda la vida con un toque moderno. Su chef, Fernando Muyo Talavera, un crack de la cocina que lleva más de 10 años en la movida, sabe cómo mezclar tradición y buen rollo en cada plato. ¡Aquí la materia prima es sagrada!
En La Antoñita, todo gira en torno a la cocina divertida de mercado. Te espera un ambiente chido, con un comedor acogedor y hasta una corrala para esos días de verano. Desde tapas que quitan el hipo hasta un rabo de buey que está de escándalo, hay algo para todos los gustos. Así que no esperes más, reserva tu mesa y dale a tus papilas gustativas una fiesta, porque la gastronomía en Madrid, y especialmente aquí, es un arte. ¡Venga, no te lo pierdas!
La Antoñita
Página web
Horarios La Antoñita
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 19:00–24:00 |
| martes | 19:00–24:00 |
| miércoles | 19:00–24:00 |
| jueves | 19:00–24:00 |
| viernes | 12:30–0:30 |
| sábado | 12:30–0:30 |
| domingo | 12:30–0:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Antoñita
Dónde se encuentra el restaurante La Antoñita
Si no has probado La Antoñita, ya estás tardando. Este sitio es un restaurante emblemático en el corazón de Madrid, justo en C. de la Cava Baja, 14. Te voy a contar, que lo que más me llamó la atención fue que en su interior aún hay restos de la antigua muralla madrileña. ¡Es como comer historia! La chef se la sabe hacer, porque los platos son sabrosísimos. La relación calidad-precio es brutal, así que no te sientas culpable al darte un capricho. Ah, y la atención de Lucía fue lo más, nos hizo sentir como en casa. ¡Volveremos sin dudar!
Y si alguna vez necesitas un plan después del teatro, este es tu lugar. Ocurre que un día de San Valentín, mi pareja y yo acabamos en este restaurante y, aunque no teníamos ni idea de su historia, nos sorprendió mucho. ¡Una antigua fábrica de jabones! De ahí que su postre estrella esté tan rico. La camarera que nos atendió, que lamentablemente no recuerdo su nombre, fue un encanto. A pesar del estrés del día, nos trató como reyes y recomendó unos platos que estaban de rechupete, sobre todo el rabo de toro y los tomates. El ambiente no es el más acogedor, pero lo compensa la calidad de la comida y el trato.
Por otro lado, si te animas a pasear por la Cava Baja, pasarás por diferentes locales y no te olvides de acercarte a La Antoñita. Tienen una decoración que está bastante bien, y a pesar de que no teníamos mucho hambre, los chipirones a la plancha y el crujiente de rabo de toro estaban muy bien. Eso sí, el lugar es un poco más informal y el ambiente es tranquilo, ideal para una charla en buena compañía.
Así que ya sabes: si quieres disfrutar de buena comida española, atención de 10 y un ambiente que respira a Madrid, La Antoñita en C. de la Cava Baja, 14 es el plan. No te lo pienses, y si puedes, ¡no olvides hacerle una visita a Lucía!
Qué tipo de cocina ofrece La Antoñita
¿Te has pasado por La Antoñita en la Cava Baja? Si no lo has hecho, deberías pensarlo. Hay de todo, pero como siempre, hay opiniones divididas. Un sitio que tiene de todo: desde comidas brutales hasta un servicio que puede fallar. Alguien dijo que a su plato le llegó con 15 minutos de retraso y mientras su pareja ya había terminado, él se estaba quedando con hambre. O sea, la comida puede ser un rollo si no se organiza. Como si no bastara, las mesas son un coñazo, se mueven y esas patas te rozan las piernas. Así que si eres de los que no aguantan eso, avísale a tu grupo, porque puede que no sea el mejor lugar para una buena tarde.
Pero luego hay quienes dicen que es un tenedorazo matador. La comida es original, sabrosa y, aunque la billetera se resienta un poco, vale la pena. ¿Emocionante, verdad? Servicio amable, y aunque tampoco te van a hacer una reverencia, sí que se nota que les gusta hacer bien su trabajo. Puedes salir con ganas de volver sin sentir que te han estafado, porque la relación calidad-precio está bastante bien, entre 20-50€ por persona depende de los lujos que pidas, y lo entiendo, yo me quedé con ganas de probar el postre que le llamaron jabón.
Si te animas, puedes probar desde croquetas de jamón ibérico hasta una ensalada de tomates variados. A mí me han recomendado el jabón chocolate blanco y la verdad, ¡suena irresistible! Ojo con los camareros, que algunos son un encanto, según comentan, César y Mayda son de lo mejor. Si te gusta disfrutar de buena comida sin mucha espera, este puede ser tu sitio.
Quién es el chef de La Antoñita y qué experiencia tiene
Pasa que si no has ido a La Antoñita, te estás perdiendo una joya en Cava Baja, 14, en Madrid. Este sitio tiene un encanto brutal porque está en una antigua jabonería, ya solo por eso vale la pena. Y espera a probar el postre estrella, que lo han llamado “Jabón la Antoñita”. Te lo juro, es una pastilla de jabón en forma de dulce entre espuma de limón. Flipante. Y no hablemos de las croquetas, el bacalao o la ensaladilla rusa, todo lo que pedimos estaba de 10. La decoración es bonita y tiene un ambiente agradable que te hace sentir en casa.
Si te animas, recuerda que lo mejor es reservar, que el sitio se pone hasta arriba a veces. Ya sabes, lo típico, un grupo de amigos, buenos rollos y de repente te encuentras comiendo en un lugar que es como un hogar, pero con un toque de sofisticación. Cada plato que pedimos llegó a la mesa en un abrir y cerrar de ojos, el servicio impecable, con camareros rápidos y amables. El ambiente es agradable, aunque en ocasiones te toca una mesa en el pasillo, lo que puede ser un pelín incómodo, pero nada que arruine la experiencia.
Lo que vale la pena es que ahí puedes tuitear que has comido unas croquetas de jamón ibérico que no tienen nada que envidiarle a las de tu abuela. El chef, por cierto, es un crack en lo que hace. Tiene un montón de experiencia en varios pueblos de España, y eso se nota en cada bocado. Estás en manos de un profesional que sabe lo que hace, así que ya estás tardando en montar el plan y gozar de una buena comida con tus colegas. ¡Simplemente hay que repetir!
Cuál es la filosofía culinaria de La Antoñita
Mira, La Antoñita es un lugar que no te puedes perder si andas por la zona de Cava Baja, 14. Tiene 4 estrellas, y no por nada, ¿eh? Lo primero que choca es su ambiente con encanto, sobre todo esa parte del suelo acristalado donde se ven las antiguas murallas. Es un rollo muy guapo. El personal es súper atento y rápido, no te dejan colgado. Ahora, ojo, porque el sitio puede ser un pelín estrecho, tanto que en algún momento puede incomodar a los camareros. Pero bueno, eso es lo de menos si el trato es bueno.
La carta tiene sus pros y sus contras. La variedad no es la mejor, lo admito, y aunque la calidad es de 10, la cantidad a veces se queda corta. Pedimos dos raciones y un postre para dos, y salimos con un hambre que te cagas. Cuidado con las croquetas: 4 por 13€... un poco caras para lo que ofrecen. La relación calidad-precio es de 9 en calidad, pero solo 4 en cantidad. Sin embargo, el jabón de postre es otro nivel, tienes que probarlo, ¡espectacular!
Pero el sábado nos lanzamos a la aventura sin reserva y nos atendieron de lujo en la corrala. Pedimos la ensaladilla rusa de txangurro, que estaba SUBLIME, y la tempura de bacalao estaba perfecta. El crujiente de rabo de toro fue un acierto, aunque a un colega le pareció top. Con una botellita de vino y pan, salimos a unos 40€ cada uno. Y la atención, de 10.
Saben que la comida rica y un buen servicio pueden hacer que olvides esos pequeños fallos. Si quieres pasar un buen rato y disfrutar, ¡este sitio es tu lugar!
Qué ambiente se puede esperar en el restaurante
Y, bueno, si hablamos de La Antoñita, no hay duda de que es un 5 estrellas en toda regla. Primero, está ubicado en C. de la Cava Baja, 14, muy cerquita del bullicio de La Latina, en un lugar que antes era una jabonería, así que tiene su rollo pintoresco. La verdad, cenar allí es un planazo, nos sentamos en la terraza de una corrala típica, y el ambiente era de esos que te hacen sentir en casa. La comida que probamos estaba de muerte, con raciones ideales para compartir en pareja. Comida: 5, Servicio: 4, Ambiente: 5. ¡Un acierto total!
La carta tiene platos que son un homenaje a la cocina española, variada y con un toque original. Probamos la ensaladilla rusa, que viene con patata y zanahoria ralladas, bien acompañada de mahonesa y txangurro. Además, las croquetas de mejillón son otro espectáculo, grandes, sabrosas y con un puntito picante que le da vida. Cada ración trae cuatro, y puede que alguna venga un poco reventada, pero de verdad que merecen la pena. Ah, y no te olvides del pan de masa madre, viene con trozos generosos que están de lujo, ¡perfecto para mojar! Comida: 4, Servicio: 5, Ambiente: 4. Pienso volver a probar más cosas sin duda.
Pero lo mejor de todo fue el trato. Simona, la chef, es un amor y se nota que pone todo su cariño en cada plato. Nos atendió genial y hasta se preocupó por nuestras intolerancias. Las croquetas son un must, pero también no hay que dejar pasar el crujiente de rabo de toro y ese postre de jabón que es una bomba. Cuando regreses, te aseguro que no te arrepentirás. Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5.
Así que, ¿qué te puedes esperar del ambiente en La Antoñita? Pues un rollo muy acogedor, lleno de buena energía. La terraza es perfecta para disfrutar de una noche agradable, y la decoración te transporta a un lugar con historia y encanto. Es un sitio que invita a relajarte, a charlar y disfrutar de buena compañía. ¡Nos vemos allí!
Qué tipo de platos destacan en el menú de La Antoñita
Ya te digo, La Antoñita no ha sido todo lo que esperábamos en la primera ronda. Nos chocamos de frente con su servicio. Primero, se olvidaron de traernos la bebida. Después llegó parte de la comida fría, ¡y el comedor estaba medio vacío! Es como si no les diera la gana de atendernos bien. Y, para colmo, vi a un camarero ofrecer pan a una mesa con un niño pequeño y a nosotros, que íbamos con dos chavales, nos ignoró. Parece que no te sirven igual si no eres extranjero, ¿no? ¡Menudos detalles! Eso sí, la cuenta llegó en un suspiro, como siempre.
Pero no nos rendimos. Fuimos de nuevo durante el puente de Mayo, y tengo que decir que la segunda vez fue otra historia. ¡Estuvo genial! La relación calidad-precio es brutal. La comida genial, original y abundante. Por fin un sitio que tuvo el detalle de ofrecernos agua del grifo. Por cierto, el precio por persona varió entre 20 y 30 euros, un chollo. En cuanto al ambiente, estaba de diez y la atención, ¡sin quejas!
La comida se puso espectacular. Os recomiendo probar la ensaladilla de txangurro, que la chef nos la regaló, ¡increíble! Luego estaba el crujiente de rabo de toro con crema de queso, una bomba de sabor. Y los huevos con jamón, atómicos. No olvidemos los postres, el jabón de chocolate blanco ¡es una explosión en la boca! Un broche perfecto. La chef, una crack, se encargó de que estuviéramos cómodos, saliendo a preguntarnos si todo iba bien. Un buen servicio hace la diferencia, y aquí la atención fue de cinco estrellas.
Además, tienen un menú diario que es un must si pasas por allí. Así que, ¡no se lo piensen más y anímense a ir!
Es necesario hacer una reserva para comer en La Antoñita
Mira, si estás por la Latina, La Antoñita es un sitio que no te puedes perder. Cinco estrellas se ganaron a pulso. Entramos de casualidad un domingo, que ya sabes cómo se pone el centro: con las calles llenas y los restaurantes petados. Pero, cual milagro, encontramos mesa. El ambiente es bueno, te hace sentir a gusto. Eso sí, las estufas estaban que ardían, un calor que flipas, pero enseguida apagaron todo cuando se lo comentamos.
Y la comida, ¡vaya tela! El rabo de toro es para ponerle un monumento. Te lo juro, fue lo que más me impactó, junto a unas croquetas que son grandes y contundentes, truco para compartir. Las costillas estaban muy bien, pero las bravas fueron un poco decepcionantes, no tienen nada del otro mundo. Pides una Mahou de barril y todo se arregla. Una pena que no supiéramos que los postres son su especialidad, con lo llenos que quedamos, habrá que volver a comprobarlo.
He ido varias veces, y cada vez la comida ha sido un espectáculo. Las croquetas de mejillón son brutales y su ensaladilla de Txangurro, un auténtico placerrrr. ¡Y el tiramisú! Prueba ese postre y después me cuentas, es una locura. Con razón se han ganado tanto reconocimiento, el trato de los camareros es exquisito, siempre atentos a que todo esté bien.
Ahora, ¿necesitas hacer reserva para ir a La Antoñita? Si vais en grupo, mejor llamad antes. Tienen mesas pequeñas, y dentro hay espacio para grupos grandes, pero siempre es mejor asegurarse, especialmente si sois más de cuatro. Así que ya sabes, organiza esa salida y no dudes en probar sus delicias. ¡No te arrepentirás!
Qué es la "cocina divertida de mercado" que mencionan
Ya te digo que La Antoñita es un sitio que mola un montón. Tiene ese rollo antiguo con una muralla que asoma por debajo de tus pies gracias a unos paneles de cristal. Alucinante, ¿eh? La comida está rica, con buena presentación, pero ojo, que la camarera nos dijo que los platos son para compartir. Pedimos un par de cosas y, sinceramente, nos quedamos con hambre todos, sobre todo con los gambones al ajillo. Éramos siete adultos y nos dieron… menos de seis gambones. La risa. Así que si vas, pide varias cosas desde el principio.
El servicio está estupendo, de verdad. La atención fue de 5 estrellas, y eso se agradece un montón. Lo que más me flipó fueron las croquetas de jamón crudo y el crujiente de rabo de toro. Si has de probar algo, no olvides pedir el jabón de chocolate blanco, que es una delicia. Este plato es una mezcla que te va a encantar, realmente original. Y para que te hagas una idea, comes bien por unos 20-30€ por persona, así que la relación calidad-precio es brutal.
El ambiente también está de lujo, 5 estrellas. Ya no solo por la comida, sino por lo bien que te hacen sentir los camareros, con su amabilidad y simpatía. Te hacen querer volver sin dudarlo. En Madrid tenemos una hostelería de la leche, y La Antoñita es un claro ejemplo de ello, sobre todo en estos tiempos locos. Pero eso sí, aparcar puede ser un pequeño dolor de cabeza, así que prepárate para buscar un sitio.
Y en cuanto a la "cocina divertida de mercado" que mencionan, se refiere a que el chef juega mucho con los sabores y las presentaciones, todo usando ingredientes frescos del mercado y dándole un toque único. No es solo comer, es disfrutar de la experiencia de los platos con un enfoque más moderno y creativo. ¡Así que lánzate a probarlo, que no te vas a arrepentir!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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